martes, 16 de septiembre de 2008

EMBAJADOR VENEZOLANO DICE CASAS DONADAS SON RESPONSABILIDAD DEL GOBIERNO DOMINICANO

El embajador de Venezuela en el país aclaró que cualquier medida que se tome en relación a las familias que ocuparon las viviendas  donadas por el gobierno venezolano en Bonao, es absoluta responsabilidad y competencia del Estado dominicano.


Al ser contactado por teléfono para Huchi Lora en CDN, Francisco Belisario Landis, se expresó en esos términos ante la versión periodística de que las familias serían desalojadas como consecuencia de  que el diplomático protestara  porque el reparto se hizo “abruptamente”.


Explicó que era su deber lamentar que las viviendas fueran entregadas sin terminar,  ni el proceso de donación ni la investigación sociológica necesaria, para comprobar la condición de damnificados de los beneficiarios.


Señaló que ahora que las viviendas están ocupadas cesó la competencia del gobierno venezolano, que era la donación.


“Si esas familias se van o se quedan o van a reubicarlas o vienen otras, es competencia exclusiva del Estado dominicano.

 

La parte venezolana no debemos inmiscuirnos en asuntos que consideramos muy internos del Estado dominicano”, sostuvo. 


Aseguró que tampoco es cierto que el caso afectara las relaciones entre ambos gobiernos.


laprensadeahora.net y elcaribe.com.do

METEOROLOGIA ADVIERTE HABRA MÁS LLUVIAS SOBRE R.D.

SANTO DOMINGO.- A pesar de que la onda tropical se ha alejado del territorio  dominicano, la masa de aire del país se mantiene húmeda, y esto unido a la inestabilidad propia del calentamiento de verano seguirá provocando aguaceros débiles a moderados con tronadas y ráfagas de vientos ocasionales principalmente hacia las regiones Noreste, Sureste, Suroeste y sistemas montañosos.

Así lo informó la Oficina Nacional de Meteorología, que recomendó a la población de las regiones Noreste, Suroeste, el Valle del Cibao y Santo Domingo, en especial las que se encuentran en las zonas de mayor riesgo, mantenerse atenta a las informaciones suministradas por ese organismo por posibles inundaciones y deslizamientos de tierra.

El organismo se mantiene monitoreando una activa onda tropical, acompañada de un sistema de baja presión, “ubicado muy al Este de las islas de Sotavento (Antillas Menores), moviéndose al Oeste a unos 24 kph”.  Mientras el Centro de Operaciones de Emergencias declaró alerta amarilla para las provincias San Cristóbal, Duarte, Barahona, San Juan, Azua, San José de Ocoa y Peravia. Anoche hubo aguaceros dispersos con tronadas en las primeras horas sobre las referidas regiones.

La situación para Santo Domingo y el Distrito Nacional será de medio nublado con chubascos dispersos acompañados de tronadas y ráfagas de vientos ocasionales en las primeras horas de la noche.

En la tarde chubascos dispersos con tronadas y algunas ráfagas de vientos, principalmente hacia las regiones Noreste, Sureste, los sistemas montañosos y la zona fronteriza. Mañana se esperan chubascos aislados hacia las regiones Noreste, Sureste y los sistemas montañosos en horas de la tarde.

Tanto el COE como la Oficina Nacional de Meteorología advirtieron sobre las posibilidades de inundaciones y desbordamientos de ríos y cañadas, además de los cuidados que debe tener la población por los efectos de saturación y otros riesgos provocados por los fenómenos de los últimos días.

Listin.com.do y espanol.weather.com

HAITÍ: TIERRA DE DESESPERANZA


Haití ha perdido su suelo… y los medios para alimentarse.

Foto de Tyler Hicks, New York Times / Redux.  El estéril suelo de Haití se ha deforestado en parte para satisfacer la demanda creciente de carbón vegetal en lugares como Cité Soleil, uno de los asentamientos irregulares en crecimiento de la capital. Uno de cada cinco haitianos está crónicamente desnutrido.

El arroz constituye 20% de la dieta en Haití, y ese porcentaje aumenta. En 1981, el país importó 16,000 toneladas. Hoy se introducen más de 350,000 al año. En el país, se produce menos de un cuarto del que se consume.


“Tè a fatige”, dijo 70% de los granjeros haitianos en una encuesta sobre sus problemas agrícolas más importantes. “La tierra está cansada.”


Y no sorprende. Casi desde 1492, cuando Colón pisó por primera vez la muy arbolada isla de La Española, la nación ha ido perdiendo tanto tierra como sangre, primero por los españoles, que plantaron azúcar, y luego por los franceses, quienes talaron los bosques para proporcionarles lugar a los lucrativos plantíos de café, índigo y tabaco. Incluso después de que los esclavos se rebelaron en 1804 para sacudirse el colonialismo, Francia recibió 93 millones de francos de su ex colonia como indemnización, la mayoría en madera. Después de la independencia, especuladores y plantadores de la clase alta expulsaron a las clases campesinas de los pocos valles fértiles hacia las zonas rurales boscosas y escarpadas, cuyas estrechas parcelas cultivadas intensivamente con maíz, frijol y yuca se combinaron con una industria creciente de carbón vegetal y madera para combustible que exacerbó la deforestación y la pérdida de suelo. Hoy queda menos de 4% de los bosques de Haití y en muchos lugares el suelo se ha erosionado hasta la capa rocosa. De 1991 a 2002, la producción alimenticia per cápita ha disminuido 30 por ciento.


¿Qué haces si vives en el país más pobre del hemisferio occidental y el precio del principal carbohidrato –el “arroz de Miami” de EUA– se duplica? La mayoría de las veces, tendrás hambre y verás que a tus hijos les pasa lo mismo.


Pero hay más en juego que la capacidad del suelo haitiano para alimentar a una nación hambrienta. Los países importadores de alimentos también sufren el vertiginoso encarecimiento de los productos básicos, lo que ha motivado un serio cuestionamiento acerca de los objetivos de los programas de asistencia agrícola que se han enfocado más en reducir las tarifas e incrementar los cultivos para exportación que en ayudar a las naciones pobres a alimentarse a sí mismas.


“Así debe ser”, aseveran los funcionarios. “La autosuficiencia alimentaria no es necesariamente el objetivo –dice Beth Cypser, subdirectora de la delegación en Haití de la Agencia Estadounidense de Desarrollo Internacional–. Hay comida en el país. Sólo que el precio es muy alto. Si para ellos tiene sentido económicamente vender mangos e importar arroz, es lo que deben hacer”.


La ecologista Sasha Kramer advierte que el problema es que los agricultores haitianos no pueden vender suficientes mangos para costear el arroz importado. Para fomentar la producción de alimentos, Kramer y sus colegas crearon Sustainable Organic Integrated Livelihoods (SOIL), que construye retretes de composta en comunidades rurales para refertilizar los campos. “Si los haitianos produjeran más localmente –dice– , no serían tan vulnerables a los precios de la comida importada”.


Hasta entonces, Haití representa una dolorosa lección de lo que los científicos del suelo han predicado por años: “Cuando se pierde el suelo de una nación, también la nación se pierde”.


Escrito por: Joel K. Bourne Jr. el 01 de Septiembre de 2008 | 9:00 am

Tomado de National Geografic: http://ngenespanol.com/2008/09/01/haiti-tierra-pobre/